Los desafíos del e-learning

El e-learning, aprendizaje mediado por las tecnologías o educación a distancia es una modalidad de estudio que continúa en crecimiento como una alternativa valiosa a la restricción horaria de alumnos que trabajan o tienen otras ocupaciones, a la distancia física entre estudiantes que se encuentran alejados de instituciones educativas oficiales, y también a la posibilidad de emprender recorridos educativos en universidades o institutos que se ubican en otras zonas del país o el mundo.

En contrapartida con este crecimiento, el abandono del proceso educativo antes de haber culminado el ciclo propuesto siempre ha sido un fenómeno en observación en la presencialidad y en la virtualidad. El factor económico no es la única causa de la deserción en la virtualidad (y muchas veces tampoco la más relevante): el desconocimiento sobre las características y las exigencias del estudio en la virtualidad es también generador de expectativas erróneas (es más fácil, requiere menos tiempo, es menos exigente) y la posterior frustración frente a esta modalidad.

 

En el estudio a distancia, estudio virtual o e-learning el alumno se enfrenta al proceso educativo en soledad, frente a un dispositivo tecnológico que media entre los contenidos y su propio aprendizaje, situación que muchas veces lleva hacia la sensación de aislamiento y un posterior abandono. Es decir, la deserción se presenta en la virtualidad más que nunca como un problema complejo y multicausal.

 

Es fundamental aquí no perder de vista que el rol del docente virtual resulta vital para no profundizar las deficiencias o carencias que presenta el alumno o la misma institución educativa, sino intentar atenuarlas mediante el apoyo al estudiante a través de las diferentes herramientas y recursos de comunicación con los que cuenta a su alcance y, para ello, la formación y acompañamiento del propio profesor tutor es esencial para garantizar una satisfactoria experiencia de formación online que derive en la retención de los estudiantes y en el éxito de su proceso formativo.

 

Muchas veces los estudiantes no comprenden que su rol ante el proceso de aprendizaje es diferente en la virtualidad y que requiere de un mayor grado de constancia y organización del que demanda un estudio presencial: “es el estudiante el responsable final exclusivo del cumplimiento y ritmo de estudio. Implica auto-programación, autonomía, responsabilidad y autocontrol por parte del alumno” (Escanés, Herrero, Merlino, Ayllón, 2014, p. 48). “Los estudiantes no sólo son activos sino también actores, co-construyen el espacio virtual… el papel es mucho más participativo y activo ya que puede contribuir con sus aportaciones, aumentar la base de conocimiento, reforzar enlaces, etc.” (Silva Quiroz, 2010, p. 166). Esto implica que el estudiante reconozca su real tiempo disponible, su propio ritmo de estudio y su destreza para embarcarse en un estudio mediado por las tecnologías, a la vez que demanda de una adecuada inteligencia emocional, empatía, cordialidad y escucha activa por parte del profesor tutor para motivar, acompañar e incentivar el proceso de aprendizaje de sus alumnos.

 

El profesor tutor o coordinador constituye la primera línea de comunicación del alumno, de modo que se convierte en el principal responsable de motivar y despertar su interés por los materiales y en el mediador entre el estudiante y sus compañeros, el estudiante y los contenidos, el estudiante y la plataforma educativa, y el estudiante y la institución que ofrece la propuesta formativa. En ese espacio, el profesor o coordinador deberá poner en acción diferentes estrategias para trabajar con los alumnos que participan activamente, a fin de mantenerlos involucrados con el cursado; con los que se ausentan durante el recorrido formativo, para indagar las causas y proponer actividades y plazos compensatorios que permitan al estudiante alcanzar los objetivos educativos propuestos, siempre dentro del reglamento, programa y estructura curricular definidos.

 

Estas acciones, en conjunto con todas aquellas que debe activar la propia institución educativa impactarán de manera directa en la percepción de calidad y en la satisfacción del estudiante al denotar implicación, consistencia y compromiso con el proceso de aprendizaje de los alumnos, así como también forman parte de diversos estándares y certificaciones internacionales en evaluación y calidad de propuestas educativas online.

 

Escanés, G., Herrero, V., Merlino, A., Ayllón, S. (2014). Deserción en educación a distancia: factores asociados a la elección de modalidad como desencadenantes del abandono universitario. Virtualidad, Educación y Ciencia, 5(9). ISSN: 1853-6530.
Silva Quiroz, J. (2010). Enseñar en los espacios virtuales: de “profesor” a “tutor”. Revista electrónica Diálogos Educativos, 19(10). e-ISSN: 0718-1310.