Constructivismo en nuestros Trabajos Prácticos

Hace más de 2500 años Confucio escribía “Dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme participe de algo y lo aprenderé!”. 2450 años después, Piaget sentaba las bases para los modelos de aprendizaje constructivistas y le continuaron decenas de autores que profundizaron sobre ello.

En la práctica, estos modelos han influido de forma muy positiva en la evolución del proceso de enseñanza-aprendizaje, especialmente en niveles iniciales. Por ejemplo: hoy en gran parte de nuestras escuelas, un niño aprende matemáticas, lengua y ciencias a través de técnicas menos memorísticas y más constructivistas, lo cual supone un andamiaje más sólido al momento de promover las inteligencias durante su desarrollo.

Sin embargo, en el ámbito de la educación adulta (de la formación continuada, o de posgrado) y especialmente en aquella que se lleva a cabo a través de entornos de aprendizaje virtual, priman las propuestas diseñadas bajo esquemas totalmente tradicionales, donde el alumno es un mero receptor de información (ahora volcada a través de medios digitales) y donde se pone en el centro sólo el contenido.

El problema que esto representa es que el objetivo de la formación continua es el de la adquisición de conocimientos y de competencias por parte de profesionales de diversas disciplinas, y muchas veces el diseño de los materiales, del “learning path” y de los exámenes, no facilitan la formación de esas competencias ni mucho menos su evaluación.

¿Por qué sucede esto?

En primer lugar, en términos de la “industria” de la educación, poner al alumno en el centro del aprendizaje en entornos virtuales es costoso.

Las organizaciones educativas hoy invierten cientos de horas y recursos destinados al diseño y creación de materiales de estudio y a su programación en un campus virtual. Al invertir tanto tiempo y recursos en el desarrollo de los materiales, lógicamente éstos quedan en el centro, y por la periferia navegan lejos la experiencia del alumno, la interacción docente-alumno (en muchos casos inexistente), y las evaluaciones.

Por consiguiente, se replica el modelo de una empresa editorial, que invierte en la producción e impresión de un libro que es replicado “ad infinitum”, para escalar luego del retorno de lo invertido. Gran parte de la educación a distancia de hoy transita ese camino, incluso el de muchas universidades.

Otro motivo por el cual los procesos son tan “unidireccionales” podría ser el divorcio entre los pedagogos, los diseñadores instruccionales y técnicos, y un docente que tiene características muy particulares. En la formación continuada y de posgrado, el docente rara vez es sólo docente. Antes es un profesional que se desempeña en investigación, o en el campo. Sin embargo esto tiene la gran ventaja de que el investigador provee la información más actualizada sobre “state of the art” en cada disciplina; y el profesional que está en la “trinchera” transmite y comparte la aplicación práctica de ese estado del arte.

Desde Online Education Center, paso a paso, trabajamos para un equilibro que consiste en

  1. lograr que el docente (profesional o investigador) pueda transmitir los conocimientos de la forma más simple y menos costosa posible,
  2. poner a disposición una serie de “buenas prácticas” aprendidas en 15 años de experiencia en educación virtual, y que se aplican al trazado de la ruta de aprendizaje de cada curso,
  3. y finalmente en desarrollar un campus virtual que pone foco en una simpleza tal que permita al alumno y docente interactuar sin ser expertos en el uso de las TIC.

La dosis justa entre las “clases magistrales”, “sesiones de trabajo”, “evaluaciones tipo test”, “trabajos prácticos”, “trabajos prácticos con vídeo”, y un sistema de teleconferencias que permite incluso al alumno transformarse en expositor; dan como resultado una experiencia de aprendizaje que pone en el centro al alumno y al docente, apoyados en los materiales de estudio.

Para terminar esta breve exposición, quisiera compartirte un ejemplo de “buenas prácticas”. Hace unos meses finalizó un curso de entrenamiento en patín artístico en el que el docente es entrenador de una selección nacional y durante 4 meses participó con sus alumnos de encuentros virtuales semanales donde se combinaba una clase magistral con la visualización y el análisis conjunto de vídeos de patinadoras. El trayecto formativo, que incluía estas clases magistrales tenía como complementos varias sesiones de trabajo y el volcado de material de lectura. Todo esto finalizaba con la realización por parte de cada alumno, de un trabajo práctico que debía incluir el vídeo de una patinadora entrenada por el alumno, ejecutando ciertas destrezas.

Ni el alumno ni el docente son diseñadores de materiales multimedia, ni necesitaron serlo. La simpleza de nuestro campus posibilitó trabajos prácticos muy completos y vídeos como éste:

 

Dentro del campus virtual de Online Education Center las correcciones fueron las siguientes:

 

Correcciones del docente en el trabajo práctico.

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